
Carillas de porcelana en Peñagrande
Cerámica hecha en laboratorio a medida de tu boca. Es el material que mejor imita el brillo del diente natural, el que menos se tiñe con el tiempo y el más resistente.
Consultar opción
Láminas finas que corrigen color, forma y pequeños desajustes de tu sonrisa. Elegimos siempre la opción que respeta más tu diente y te enseñamos a dónde vamos antes de tallar nada.
Una carilla es una lámina fina que se coloca sobre la cara visible del diente. Cambia el color, la forma y cierra pequeños huecos, y lo hace sin tocar el resto de la pieza. Bien indicada, es el tratamiento que más transforma una sonrisa con menos intervención.
El matiz importante es ese: bien indicada. Las carillas no arreglan una mordida ni sustituyen a la ortodoncia, y tallar dientes sanos para simular que están alineados suele salir caro a largo plazo. Cuando el problema es de posición, te lo decimos y valoramos alinear primero.

Ninguno de los dos materiales es mejor en abstracto. Depende de cuánto quieras cambiar, de tu esmalte, de si aprietas los dientes y del mantenimiento que estés dispuesto a hacer.

“Una carilla no debería obligarte a sacrificar diente sano. Si tu caso pide desgastar de más para tapar un problema de posición, la solución es otra.”
Para poner carillas hay que limar los dientes hasta dejarlos en puntas.
Eso describe una corona, no una carilla. Una carilla necesita un tallado fino y, en muchos casos de composite, casi ninguno. Te enseñamos cuánto se toca en tu caso antes de empezar.
Las carillas se caen y se despegan cada dos por tres.
Bien adheridas sobre esmalte sano aguantan años. Lo que sí las pone en riesgo es el bruxismo: si aprietas los dientes, primero tratamos eso y valoramos una férula.
Con carillas puedo evitarme la ortodoncia.
Solo en desajustes muy pequeños. Si los dientes están realmente desalineados, taparlos con carillas obliga a desgastar diente sano y no arregla la mordida. Preferimos alinear primero.
Todas las carillas quedan igual de blancas y postizas.
El color y la textura se eligen contigo. Se puede hacer una sonrisa muy natural o una muy llamativa: la diferencia está en la planificación, no en el material.
Tienes un diente astillado o con el borde desgastado
Una mancha no se ha ido con el blanqueamiento
Tienes pequeños huecos entre los dientes que quieres cerrar
Un diente tiene una forma distinta o más pequeña que el resto
Un diente cambió de color tras una endodoncia
Tus dientes están sanos pero no te gusta cómo se ven al sonreír
Tienes empastes antiguos en la zona visible que ya se notan
Quieres un cambio estético claro sin pasar por ortodoncia
Escuchamos qué no te gusta de tu sonrisa y revisamos dientes, encías y mordida. Sin coste y sin compromiso.
Planificamos forma, proporción y color, y te enseñamos hacia dónde vamos antes de tocar nada. Decides sobre algo concreto.
Porcelana o composite, cuántas piezas y cuánto desgaste implica cada opción, con presupuesto cerrado por escrito.
Si hace falta tallado, es el mínimo que permita el material elegido. En muchas carillas de composite este paso apenas existe.
Colocamos las carillas y comprobamos que encajan con tu mordida y con el resto de la cara, con los últimos retoques contigo delante.
Te damos pautas de cuidado, valoramos férula si aprietas los dientes y programamos las revisiones para que duren.
Empezamos por la opción que menos toca tu diente. Solo subimos de tratamiento cuando de verdad aporta algo.
Planificamos y te lo enseñamos antes de preparar nada. Nadie debería decidir unas carillas a ciegas.
Ajustamos el tono y la textura a tu cara y al resto de tus dientes, para que se vea sano y no postizo.
Comprobamos cómo cierras y si aprietas. Es lo que marca la diferencia entre unas carillas que duran y unas que fallan.
Somos una clínica de barrio: la doctora que planifica tu sonrisa es la que la ejecuta y la que te revisa después.
Estamos en Isla de Arosa 47, a pie de barrio, para las pruebas de color y las revisiones.
“Si podemos resolverte el caso con un blanqueamiento y un retoque de composite, no te vamos a proponer diez carillas de porcelana.”
Estamos en la calle Isla de Arosa 47, en pleno Peñagrande. Si vives por la zona — Barrio del Pilar, Lacoma, Arroyofresno, Herrera Oria o cerca de la Avenida de la Ilustración — tienes las pruebas de color y las revisiones a unos minutos de casa.
Un tratamiento con carillas lleva varias visitas entre la planificación, la prueba y el ajuste final. Tenerlo en el barrio hace que ninguna de esas citas se convierta en un problema de agenda.
Tres doctoras formadas en la Universidad Complutense de Madrid. La Dra. Mayte lleva la estética y la odontología conservadora; si tu caso pide alinear antes, la Dra. Cristina valora la ortodoncia.

Odontología general · Fundadora
Fundadora de la clínica en 1990 · Formada en la Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Lleva más de 33 años atendiendo a las mismas familias del barrio, muchas veces a tres generaciones distintas.
Estética dental
Ortodoncia · Invisalign
Formada en la Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Antes de proponer un tratamiento te explica las opciones que tienes y por qué recomienda una en concreto para tu caso.
Ortodoncia
Cirugía oral · Implantología
Formada en la Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Prefiere conservar una pieza propia siempre que sea viable, y solo plantea cirugía cuando es la opción que mejor resuelve el caso.
Implantes dentales“Antes de preparar un solo diente tienes que saber cuántas piezas se tocan, cuánto se talla y qué pasa si algún día quieres volver atrás.”

Pide tu primera valoración y planificamos tu caso: cuántas piezas, qué material y cuánto desgaste implica. Te lo enseñamos antes de tocar nada y con presupuesto cerrado. Sin compromiso.
Depende del material y del número de piezas: el composite es más asequible de entrada y la porcelana tiene mayor coste inicial pero dura más. Te damos el presupuesto cerrado por escrito tras la valoración, que es sin coste, y ofrecemos financiación sin intereses hasta 24 meses.
Depende del tipo. Las de porcelana suelen requerir un tallado fino y muchas de composite apenas necesitan desgaste. Nunca es dejar el diente en punta, eso es una corona. Te enseñamos exactamente cuánto se toca en tu caso antes de empezar.
Resuelven cosas distintas. La porcelana dura más y no se tiñe; el composite es más conservador, más barato y se repara con facilidad, pero pide más mantenimiento. Lo elegimos según tu esmalte, cuánto quieras cambiar y si aprietas los dientes.
Las de porcelana bien cuidadas duran muchos años; las de composite menos, pero se retocan y reparan con facilidad. Lo que más influye es la higiene, las revisiones y si tienes bruxismo.
Cuanto menos se haya tallado, más reversible es. Por eso empezamos siempre por la opción más conservadora que consiga tu objetivo. Si se ha tallado esmalte, el diente necesitará seguir cubierto.
La porcelana apenas se tiñe. El composite sí puede ir cogiendo tono con el tiempo, sobre todo con café, té, vino o tabaco, aunque se pule y se retoca en consulta.
Sí, pero hay que tratar el bruxismo primero y casi siempre pautar una férula de descarga. Poner carillas sin controlar el apretamiento es la vía rápida a que se astillen.
Si quieres un tono más claro, sí conviene blanquear antes, porque las carillas no cambian de color después. Así fijamos el tono final y las carillas se fabrican para casar con él.
Las de composite pueden resolverse en pocas sesiones. Las de porcelana llevan más porque hay una fase de laboratorio entre la preparación y la colocación. Te damos el calendario en la planificación.
No, la primera visita es sin coste. Revisamos tus dientes, encías y mordida, y te explicamos qué opciones tienes y cuál es la más conservadora para lo que buscas.
Si quieres cambiar la forma, el color o los pequeños defectos de tu sonrisa, ven a vernos. Planificamos tu caso, te enseñamos el resultado antes de tallar y te decimos con claridad qué opción respeta más tus dientes.