
Primera visita infantil
Corta, sin tratamiento y sin instrumental que asuste. Tu hijo se sube al sillón, mira, toca y se familiariza. Nosotras revisamos y damos pautas a los padres.
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Revisiones, selladores y tratamiento de caries infantiles en un ambiente tranquilo. La primera visita es de conocerse: sin instrumental, sin prisa y sin nada que le asuste.
Con los niños, el primer objetivo no es tratar: es que se lleven una buena imagen de la consulta. Un niño que asocia el dentista con algo tranquilo vuelve sin problema toda su vida; uno que se lleva un mal recuerdo a los cinco años puede arrastrarlo treinta.
Por eso la primera visita suele ser de conocerse: se sube al sillón, mira los espejitos, contamos los dientes y poco más. A partir de ahí, la mayor parte del trabajo es prevención — revisar que todo salga en su sitio, proteger las muelas y ajustar el cepillado en casa.

La boca de un niño cambia muchísimo en pocos años. Esto es lo que vigilamos en cada etapa y cuándo conviene la primera visita.
La primera visita conviene hacia el año, cuando ya han salido los primeros dientes. Revisamos que todo vaya bien y damos pautas de higiene, biberón y lactancia.
Toda la boca de leche ya está. Vigilamos caries entre dientes, hábitos como el chupete o el dedo, y cómo va cerrando la mordida.
Salen las primeras muelas definitivas — las que más se sellan — y empieza el cambio de dientes. Es la etapa clave para prevenir y para detectar problemas de espacio.
Con la boca ya adulta se valora la ortodoncia si hace falta, se refuerza la higiene y se vigilan las muelas del juicio cuando asoman.

“Con un niño, la primera visita no va de tratar. Va de que se marche con ganas de volver. Todo lo demás es mucho más fácil después de eso.”
Los dientes de leche no hay que empastarlos, total se van a caer.
Se caen, pero no mañana: una muela de leche puede quedarse hasta los 11 o 12 años. Mientras tanto la caries duele, avanza y puede dañar al diente definitivo que está formándose debajo.
Hasta que no tenga todos los dientes no hace falta llevarlo al dentista.
La primera visita se recomienda hacia el primer año. No es para tratar nada, es para revisar, dar pautas a los padres y que el niño empiece a familiarizarse con la consulta.
Si le sangran las encías al cepillarse es que le cepillo muy fuerte.
Casi siempre es al revés: sangra porque queda placa en esa zona. La solución no es cepillar menos, es cepillar mejor y llegar donde no se está llegando.
Es mejor no contarle nada para que no se asuste.
Funciona mejor explicárselo con naturalidad y sin palabras como dolor, pinchazo o inyección. Y no prometerle que no se le va a hacer nada, porque si luego hay que hacerlo, pierde la confianza.
Ha cumplido un año y aún no ha visto a un dentista
Le ves una manchita blanca o marrón en algún diente
Se queja de que le duele al comer o al tomar frío
Le sangran las encías al cepillarse
Sigue con el chupete o el dedo pasados los tres años
Le están saliendo los dientes definitivos torcidos o por detrás
Se ha dado un golpe en la boca
Rechina los dientes por la noche
Cuéntaselo con naturalidad y evita las palabras que asustan. Que venga descansado y sin hambre ayuda mucho más de lo que parece.
Le enseñamos el sillón, la luz y el espejito. Puede subirse, tocar y ver cómo funciona todo antes de que le miremos nada.
Una exploración suave, jugando, para ver cómo están los dientes, las encías y cómo muerde. Sin instrumental que impresione.
Te contamos qué hemos visto, cómo va el cepillado, qué vigilar en casa y qué hábitos conviene ir cambiando.
Si procede, aplicamos flúor o sellamos las muelas definitivas. Son procedimientos rápidos e indoloros que pueden hacerse ese mismo día.
Fijamos cuándo volver según su edad y su riesgo de caries. En niños las revisiones suelen ser más frecuentes que en adultos.
Preferimos dedicar una visita entera a que se acostumbre antes que forzar un tratamiento el primer día.
Selladores, flúor y revisiones frecuentes. En niños, todo lo que se evita hoy es un tratamiento que no hará falta mañana.
Buena parte del resultado se juega en casa: cepillado, azúcares y hábitos. Te damos pautas concretas, no consejos genéricos.
Muchos padres que traen ahora a sus hijos venían ellos de pequeños. Conocemos a las familias, no solo las bocas.
Vigilamos el recambio y el espacio. Detectar a tiempo un problema de sitio evita tratamientos mucho mayores después.
Estamos en Isla de Arosa 47: la revisión del niño entra en una tarde sin cruzar Madrid.
“Si tu hijo tiene la boca sana y solo necesita revisiones, te lo diremos y ya está. No inventamos tratamientos en niños.”
Estamos en la calle Isla de Arosa 47, en pleno Peñagrande. Si vives por la zona — Barrio del Pilar, Lacoma, Arroyofresno, Herrera Oria o cerca de la Avenida de la Ilustración — la revisión de los niños cabe en una tarde entre semana, al salir del colegio.
Llevamos desde 1990 en el mismo sitio, y eso se nota sobre todo aquí: muchos de los padres que ahora traen a sus hijos venían ellos de pequeños con la Dra. Mayte. Tres generaciones de las mismas familias del barrio.
Tres doctoras formadas en la Universidad Complutense de Madrid. La Dra. Mayte lleva la odontopediatría y las revisiones familiares; si hace falta valorar ortodoncia infantil, lo ve la Dra. Cristina.

Odontología general · Fundadora
Fundadora de la clínica en 1990 · Formada en la Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Lleva más de 33 años atendiendo a las mismas familias del barrio, muchas veces a tres generaciones distintas.
Estética dental
Ortodoncia · Invisalign
Formada en la Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Antes de proponer un tratamiento te explica las opciones que tienes y por qué recomienda una en concreto para tu caso.
Ortodoncia
Cirugía oral · Implantología
Formada en la Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Prefiere conservar una pieza propia siempre que sea viable, y solo plantea cirugía cuando es la opción que mejor resuelve el caso.
Implantes dentales“Con un niño hay que ir a su ritmo. Si el primer día solo conseguimos que se siente en el sillón y se ría, ese día ha ido bien.”

Pide su primera visita: corta, sin tratamiento y pensada para que se familiarice con la consulta. Revisamos su boca y te damos pautas concretas de higiene y alimentación. Sin coste.
Hacia el año de vida, cuando ya han salido los primeros dientes. Esa visita no es para tratar nada: revisamos que todo vaya bien, damos pautas de higiene y lactancia, y el niño empieza a familiarizarse con la consulta.
Sí. Una muela de leche puede permanecer hasta los 11 o 12 años, así que una caries tiene tiempo de sobra para doler, avanzar y afectar al diente definitivo que se está formando debajo. No tratarla no es esperar, es dejar que vaya a más.
Son una capa protectora que se coloca en los surcos de las muelas definitivas, donde más caries aparecen porque el cepillo no llega bien. Se ponen sin anestesia, no duelen y son de lo más eficaz en prevención infantil. Valoramos si tu hijo los necesita en la revisión.
Ir despacio. Empezamos por visitas cortas en las que solo mira y se sienta, sin hacer nada. Cuando confía, avanzamos. Forzar un tratamiento con un niño asustado suele salir caro: es lo que crea el miedo que después dura años.
La primera visita es sin coste. Si después hace falta algún tratamiento, te damos el presupuesto por escrito antes de hacer nada, y te explicamos qué es urgente y qué puede esperar.
Llámanos el mismo día al 91 730 85 76. En traumatismos las primeras horas son decisivas. Si el diente se ha salido entero y es definitivo, guárdalo en leche o suero — nunca en agua ni lo frotes — y ven cuanto antes.
En niños solemos espaciar menos que en adultos, porque las caries avanzan más rápido y la boca cambia mucho. La frecuencia exacta depende de su edad y su riesgo de caries; te la damos en la revisión.
Conviene una primera valoración en torno a los 6-7 años, durante el recambio. No significa empezar tratamiento entonces, pero permite detectar problemas de espacio o de crecimiento cuando aún se pueden guiar con algo sencillo.
Hasta los dos o tres años se considera normal. A partir de ahí puede empezar a afectar a la posición de los dientes y a la forma del paladar. Si sigue después de esa edad, coméntanoslo y vemos cómo acompañar la retirada.
Sí, especialmente en las primeras visitas. Solo te pediremos que dejes que hablemos nosotras con él y que evites frases tranquilizadoras del tipo no te va a doler, porque introducen la idea del dolor donde no estaba.
Si tu hijo aún no ha ido al dentista, le has visto una mancha en un diente o se ha dado un golpe, tráelo a vernos. La primera visita es tranquila, sin tratamiento y sin coste.