
Tratamiento de gingivitis
Cuando la inflamación todavía no ha tocado el hueso, se resuelve retirando la placa y el sarro y ajustando tu higiene. Es la fase en la que todo es reversible.
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Las encías sostienen tus dientes. Cuando se infectan, el hueso que los sujeta se va perdiendo en silencio. Medimos en qué punto estás, frenamos la enfermedad y montamos un mantenimiento para que no vuelva.
La periodontitis es una infección crónica que destruye el hueso que sujeta los dientes. Empieza como una gingivitis — encías rojas que sangran — y, si no se trata, pasa a comerse el soporte. El problema es que casi nunca duele: mucha gente llega cuando ya nota los dientes moverse, y ahí el margen es menor.
El hueso perdido no se recupera solo, pero la enfermedad sí se puede detener. De eso trata la periodoncia: parar la pérdida donde está, estabilizar la situación y mantenerla controlada con revisiones. Cuanto antes se coja, más dientes se conservan.

La enfermedad de las encías avanza sin dolor, y ese es justo el problema: cuando molesta, ya se ha perdido hueso. Estas son las señales que conviene no dejar pasar.
Te sangran las encías al cepillarte o con el hilo dental
Las notas rojas, hinchadas o sensibles
Tienes mal aliento persistente que no se va
Los dientes se ven más largos: la encía se ha retraído
Notas algún diente que se mueve ligeramente
Han aparecido huecos entre dientes que antes no estaban
Sientes molestias o presión al masticar en alguna zona
Fumas: multiplica el riesgo y enmascara el sangrado
Hay antecedentes de periodontitis en tu familia
El sangrado al cepillarte no es normal, aunque lleves años con él. Una encía sana no sangra: si la tuya lo hace, merece una revisión.

“La periodontitis no duele hasta que es tarde. Por eso el sangrado al cepillarte merece una revisión, aunque lleves años conviviendo con él.”
En qué punto estás no se decide a ojo: se mide con un sondaje periodontal y radiografías. Ese diagnóstico es el que marca el tratamiento y el pronóstico de cada diente.
La periodoncia no es una sola cita: es un proceso por fases en el que primero se frena la enfermedad y después se mantiene bajo control de por vida.
Sondaje de cada diente, radiografías y registro de la pérdida de hueso. Salimos de aquí con un mapa exacto de tu boca, no con una impresión.
Raspado y alisado radicular por zonas, con anestesia, para eliminar el sarro bajo la encía. En paralelo, ajustamos tu higiene en casa.
Semanas después volvemos a sondar para ver qué ha respondido. Si quedan bolsas profundas, se valora si hace falta cirugía en zonas concretas.
Revisiones periódicas de por vida, con la frecuencia que pida tu caso. Es la fase que determina si conservas los dientes a diez años vista.
La periodontitis es la principal causa de pérdida de dientes en adultos. Frenarla a tiempo es lo que evita llegar a las extracciones.
El hueso perdido no vuelve, pero la destrucción se detiene. Cada mes que se retrasa el tratamiento es soporte que no se recupera.
El sangrado y el mal aliento suelen mejorar de forma clara al eliminar la infección. Es el cambio que más rápido se nota.
Sondamos diente a diente y lo registramos. Sabrás en qué punto está cada pieza y cómo evoluciona en cada revisión.
Trabajamos para que mantengas tus dientes el máximo tiempo posible, no para acelerar hacia los implantes.
Ajustamos la frecuencia de tus revisiones a tu riesgo. Un tratamiento periodontal sin mantenimiento acaba volviendo.
Buena parte del resultado depende de tu higiene diaria. Te mostramos dónde se te acumula la placa y con qué limpiarla.
Somos una clínica de barrio: la misma doctora sigue tu caso año tras año y conoce su evolución.
Estamos en Isla de Arosa 47: las revisiones de mantenimiento no te suponen cruzar Madrid.
“Si tus encías están sanas y solo necesitas una higiene al año, te lo diremos. No convertimos una limpieza en un tratamiento periodontal.”
Estamos en la calle Isla de Arosa 47, en pleno Peñagrande. Si vives por la zona — Barrio del Pilar, Lacoma, Arroyofresno, Herrera Oria o cerca de la Avenida de la Ilustración — tienes las sesiones y el mantenimiento a unos minutos de casa.
En periodoncia la cercanía pesa más que en ningún otro tratamiento: el raspado se hace por zonas en varias citas y luego el mantenimiento es para siempre. Si la clínica queda lejos, las revisiones se acaban dejando pasar, y ahí es donde la enfermedad vuelve.
Tres doctoras formadas en la Universidad Complutense de Madrid. La Dra. Rocío lleva la periodoncia junto a la cirugía y los implantes, con el resto del equipo para la higiene y el mantenimiento.

Odontología general · Fundadora
Fundadora de la clínica en 1990 · Formada en la Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Lleva más de 33 años atendiendo a las mismas familias del barrio, muchas veces a tres generaciones distintas.
Estética dental
Ortodoncia · Invisalign
Formada en la Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Antes de proponer un tratamiento te explica las opciones que tienes y por qué recomienda una en concreto para tu caso.
Ortodoncia
Cirugía oral · Implantología
Formada en la Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Prefiere conservar una pieza propia siempre que sea viable, y solo plantea cirugía cuando es la opción que mejor resuelve el caso.
Implantes dentales“El objetivo de un tratamiento periodontal no es que la boca se vea bien un mes: es que dentro de diez años sigas teniendo tus dientes.”

Pide tu primera valoración y hacemos un sondaje periodontal completo. Te decimos en qué punto estás, qué dientes están comprometidos y qué tratamiento necesitas. Sin compromiso.
No. Una encía sana no sangra al cepillarse. El sangrado indica inflamación por placa acumulada y es la primera señal de gingivitis. Lo bueno es que en esa fase todo es reversible; lo malo es que mucha gente se acostumbra y lo deja pasar durante años.
Depende de cuántas zonas haya que tratar y de lo avanzada que esté la enfermedad. Por eso hacemos primero el sondaje y después damos el presupuesto por escrito. La primera valoración es sin coste y ofrecemos financiación sin intereses hasta 24 meses.
Se hace con anestesia local por zonas, así que durante el tratamiento no duele. Después es habitual notar las encías sensibles y algo de sensibilidad al frío unos días, porque queda expuesta parte de la raíz que antes cubría el sarro.
Se controla, no se cura. La enfermedad se detiene y la situación se estabiliza, pero el hueso perdido no vuelve y la tendencia sigue ahí. Por eso el mantenimiento periódico no es opcional: es lo que evita que reaparezca.
En general no de forma espontánea. En defectos concretos existen técnicas regenerativas que pueden recuperar parte, pero no es lo habitual ni sirve para todos los casos. El objetivo realista es frenar la pérdida donde está.
No necesariamente. La movilidad puede mejorar al eliminar la inflamación y, en algunos casos, se puede ferulizar. Depende de cuánto soporte quede. Lo valoramos con el sondaje y las radiografías antes de dar un pronóstico.
Lo habitual es cada tres o cuatro meses al principio, y después se espacia según cómo responda tu boca. La frecuencia se ajusta a tu riesgo, no es la misma para todos.
Mucho. El tabaco multiplica el riesgo de periodontitis, empeora el pronóstico y además reduce el sangrado, lo que enmascara la enfermedad y hace que se detecte más tarde. Es el factor sobre el que más se puede influir.
No antes de estabilizar las encías. Un implante colocado en una boca con periodontitis activa tiene mucho más riesgo de fracasar, porque la infección también afecta al hueso que lo rodea. Primero se trata, después se plantea.
No. La higiene habitual retira el sarro por encima de la encía; la periodontitis exige limpiar por debajo, en la raíz, y eso es el raspado con anestesia. Son tratamientos distintos y te decimos con claridad cuál necesitas.
Si te sangran las encías, notas los dientes más largos o alguna pieza que se mueve, no lo dejes pasar. Medimos en qué punto estás y te explicamos qué se puede frenar todavía.